Hay dos maneras de modelar un proceso de negocio: con un paradigma imperativo o declarativo. El primero utiliza un grafo que representa el orden o flujo de las tareas a realizar. El segundo es utilizando un conjunto de reglas que describen la relación entre las tareas.
El reto para los desarrolladores es entender el proceso y hacer la implementación de una solución con el paradigma adecuado. Si un procesos de negocio que no tiene una secuencia definida se implementa con BPM o BPEL, puede acabar con un grafo con cientos o miles de nodos y bifurcaciones (para un ejemplo ver figura de abajo), lo que lo haría difícil de mantener.
Por otro lado, no es recomendable modelar con reglas un flujo con una secuencia fija de acciones.

Posted by David Solis
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